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martes, 16 de enero de 2024

16 de enero - #croqueta. Dhialma Tiberti.

 se celebra el DÍA INTERNACIONAL DE LA CROQUETA, comida favorita del 54% de los españoles. El primer registro histórico donde se ve reflejado este manjar, data del año 1817, específicamente el día 18 de enero, cuando Antonin Cáreme, decidió presentar un plato de croquetas en un banquete para el príncipe regente de Inglaterra y el Gran Duque Nicolás de Rusia. 

Es también el Día Internacional de THE BEATLES.

 - de 1605, se publica en Madrid (España) la primera edición de El ingenioso hidalgo don Quixote de La Mancha.
De la edición primera, finales de 1604, para Valladolid, se encargó don Francisco de Robles, «librero del Rey nuestro Señor», que invirtió en ella entre siete y ocho mil reales, de los cuales una quinta parte correspondía al pago del autor.

Robles encargó la impresión de esta primera parte a la casa de Juan de la Cuesta, una de las imprentas que habían permanecido en Madrid después del traslado de la Corte a Valladolid, que terminó el trabajo el 1 de diciembre, muy rápidamente para las condiciones de la época y con una calidad bastante mediocre, en una edición llena de erratas. Luego se publicó la de Madrid, por lo que en realidad hay dos ediciones autorizadas en 1605 cuya diferencia más importante fue el robo del rucio de Sancho. Hubo, además, dos ediciones pirata en Lisboa.
  
Hay una teoría acerca de que existió antes una novela más corta, en el estilo de sus futuras Novelas ejemplares. Ese escrito, si es que lo hubo, está perdido, pero hay muchos testimonios de que la historia de don Quijote, sin entenderse exactamente a qué se refiere o la forma en que la noticia circulara, fue conocida en círculos literarios antes de la primera edición (cuya impresión se acabó en diciembre de 1604). Por ejemplo, el toledano Ibrahim Taybilí, de nombre cristiano Juan Pérez, que fuera el escritor morisco más conocido entre los establecidos en Túnez tras la expulsión general de 1609-1612, narró una visita en 1604 a una librería en Alcalá en donde adquirió las Epístolas familiares y el Relox de Príncipes de Fray Antonio de Guevara y la Historia imperial y cesárea de Pedro Mexía. En ese mismo pasaje se burla de los libros de caballerías de moda y cita como obra conocida el Quijote. Eso le permitió a Jaime Oliver Asín añadir un dato a favor de la posible existencia de una discutida edición anterior a la de 1605. Tal hipótesis ha sido desmentida por Francisco Rico.
Pero sí ofrece bastante credibilidad el que Cervantes conociera el Entremés de los romances, en que el protagonista labrador enloquece por la lectura, pero de romances. El labrador abandonó a su mujer, y se echó a los caminos, como hizo don Quijote, y de hecho el caballero recita romances en la menor ocasión, pero no hay acuerdo en las fechas, por lo que no puede datarse cuál fue anterior al otro.
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Autores del s.XX en las lenguas españolas (y premios Nobel de Literatura) nacidos en esta fecha

- de 1977, JAVIER GIMENO, escritor español.
Así se presenta en su cuenta de twitter, https://twitter.com/gimenoconge : "Padre de los proximos Gasol. Hasta que crezcan intento ser escritorcillo. Mi primera novela All In la puedes adquirir en amazon.es".
Y dice en la Asociación de Escritores de Madrid: "Soy diplomado en biblioteconomía y documentación, aunque laboralmente no ejerzo en nada parecido; trabajo en el metro de Madrid, y a mis 40 años  tengo dos hijos pequeños, tanto la familia como el trabajo me quitan tiempo para mi gran pasión que es escribir. Ademas de la escritura me gusta leer y practicar deporte.
En tiempos de instituto pretendía ser poeta, gané algún premio pero lo dejé. Hace relativamente poco he empezado a escribir relatos cortos y he participado en algún certamen, incluso ganando algún premio que otro, motivo por el cual me decidí a escribir algo más largo".
Fue entrevistado en GetafeRadio con ocasión del Festival Getafe Negro 2016 con relación a su obra "All in" (confieso que no fui capaz de seguir leyendo, por su dureza). En el 2018 publicó "El púgil" y en el 2019, "Cuestión de prioridades".
 
Nora pertenecía a la clase de mujeres que es difícil ver por la calle, a no ser en la portada de alguna revista en un quiosco. Con su cara lavada, sin pendientes ni ninguna otra joya sobre su piel y con el pelo recogido con una cinta color granate, caminaba de un lado a otro de su casa, inquieta. Las plantas de sus pies descalzos se deslizaban sobre la tarima flotante color haya, trasladando su esbelta figura como si apenas tocara el suelo. Giraba sin cesar el teléfono inalámbrico entre las manos. Su respiración se comenzaba a agitar poco a poco; llevaba marcando el número de su marido casi dos horas y la locución que le indicaba que el número que marcaba estaba apagado o fuera de servicio la estaba enloqueciendo. En otras ocasiones ya había ocurrido lo mismo: él no llegaba y ella se impacientaba por no saber nada de su esposo. Nunca podía dormir hasta que él aparecía en casa y sentía su cuerpo acoplarse al suyo entre las sábanas y notaba el aroma de su sudor penetrar por sus fosas nasales, albergando en sus corvas las rodillas de su marido y por fin descansaba.
 (Primeras líneas de 'All in')

 Fallecieron en esta fecha

- de  1982, Ramón J. SENDER, escritor español. Citado en la fecha de su nacimiento, un 3 de febrero de 1901.
Acabado el bachillerato, en 1918 (con diecisiete años) se trasladó a Madrid. Enemistado con su padre, solo y sin dinero, tuvo que dormir al raso en un banco del Retiro durante tres meses, lavándose en las fuentes y duchándose en las duchas del Ateneo, adonde iba diariamente a leer y escribir.
Se inició en la literatura a esa edad, elaborando artículos y cuentos que publicaba bajo seudónimo en El Imparcial, El País, España Nueva y La Tribuna, en el que apareció su primer trabajo, el cuento "Las brujas del compromiso".
Su padre le obligó legalmente a volver a casa, puesto que era menor de edad, y ya en Huesca dirigió un diario, La Tierra, bajo la protección de un amigo abogado, que figuraba como director.
 Al cumplir los 21 años (1922) tuvo que ingresar en el ejército, donde pasó de soldado a alférez de complemento en la Guerra de Marruecos entre 1922 y 1924. Ingresó en la redacción del prestigioso diario El Sol como redactor y corrector desde 1924 a 1930.
En estas fechas era ya un periodista muy cotizado y de sus novelas, especialmente Imán, basada en la guerra de Marruecos, y traducida a varias lenguas, se hacían grandes tiradas. Colaboró además en los periódicos libertarios Solidaridad Obrera (de la Confederación Nacional del Trabajo) y La Libertad y seguía militando en el anarquismo, de forma que fue a parar a la Cárcel Modelo de Madrid en 1927 a los 26 años por sus actividades contra el general Primo de Rivera.
Al desatarse la Guerra Civil, su mujer e hijos fueron a Zamora con la familia de ella, muy conservadora, mientras él se unió al frente republicano. Su mujer fue fusilada y el autor consiguió reunirse con sus hijos en Bayona, por intervención de la Cruz Roja Internacional.
El gobierno republicano lo envió a Estados Unidos a dar una serie de conferencias en universidades y otros centros para presentar la causa de la República. Luego se le encargó la fundación en París de una revista de propaganda de guerra titulada La Voz de Madrid y ya no regresó.
Sólo cuando Barcelona cayó en poder de Franco decidió exiliarse con sus hijos a México.
Regresó a España cuando le concedieron el Premio Planeta por En la vida de Ignacio Morell (1969).
Destacamos entre sus obras:  Imán (1930), Míster Witt en el cantón (1935), Crónica del alba (1942-1966). Trilogía: I - Crónica del alba. Hipógrifo violento. La «Quinta Julieta». II - El mancebo y los héroes. La onza de oro. Los niveles del existir. III - Los términos del presagio. La orilla donde los locos sonríen. La vida comienza ahora. El verdugo afable (1952), Mosén Millán (1953) (Después renombrada como Réquiem por un campesino español en 1960). La tesis de Nancy (1962), [a la que siguieron Nancy, doctora en gitanería (1974), Nancy y el Bato loco (1974), Gloria y vejamen de Nancy (1977) y Epílogo a Nancy: bajo el signo de Taurus, (1979)]. En la vida de Ignacio Morell (1969). Túpac Amaru (1973). Por qué no se suicidan las ballenas (1979). La Cisterna de Chichen Itzá (1981).

El cura esperaba sentado en un sillón con la cabeza inclinada sobre la casulla de los oficios de réquiem. La sacristía olía a incienso. En un rincón había un fajo de ramitas de olivo de las que habían sobrado el Domingo de Ramos. Las hojas estaban muy secas, y parecían de metal. Al pasar cerca, mosén Millán evitaba rozarlas porque se desprendían y caían al suelo. Iba y venía el monaguillo con su roquete blanco. La sacristía tenía dos ventanas que daban al pequeño huerto de la abadía. Llegaban del otro lado de los cristales rumores humildes. Alguien barría furiosamente, y se oía la escoba seca contra las piedras, y una voz que llamaba: -María... Marieta... Cerca de la ventana entreabierta un saltamontes atrapado entre las ramitas de un arbusto trataba de escapar, y se agitaba desesperadamente. Más lejos, hacia la plaza, relinchaba un potro. «Ése debe ser -pensó mosén Millán- el potro de Paco el del Molino, que anda, como siempre, suelto por el pueblo.» El cura seguía pensando que aquel potro, por las calles, era una alusión constante a Paco y al recuerdo de su desdicha. Con los codos en los brazos del sillón y las manos cruzadas sobre la casulla negra bordada de oro, seguía rezando. Cincuenta y un años repitiendo aquellas oraciones habían creado un automatismo que le permitía poner el pensamiento en otra parte sin dejar de rezar. Y su imaginación vagaba por el pueblo. Esperaba que los parientes del difunto acudirían. Estaba seguro de que irían -no podían menos- tratándose de una misa de réquiem, aunque la decía sin que nadie se la hubiera encargado. También esperaba mosén Millán que fueran los amigos del difunto. Pero esto hacía dudar al cura. Casi toda la aldea había sido amiga de Paco, menos las dos familias más pudientes: don Valeriano y don Gumersindo. La tercera familia rica, la del señor Cástulo Pérez, no era ni amiga ni enemiga. (Inicio de 'Réquiem por un campesino español')

- de 1987, María Dhialma TIBERTI, escritora argentina citada en la fecha de su nacimiento, un 25 de octubre. Fue miembro fundador, y vocal titular, en 1956, de la filial platense de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE) y de varias instituciones culturales y sociales. Hacia 1950, fue miembro de la Comisión Protectora de Bibliotecas Populares y ejerció un especial patronato intelectual como madrina (benefactora) y socia honoraria de otras Bibliotecas. También fue miembro activo del Consejo Femenino de la Asociación Interamericana de Escritores.
Como escritora, recibió numerosas menciones honoríficas y premios literarios, entre ellos el del Consejo del Escritor por el cuento Niña en la ventana. Heredera de la tradición literaria de Norah Lange, de tendencia ultramodernista, en los escritos de Tiberti predomina el elemento plástico y el movimiento de las imágenes regidas por el adjetivo siempre parco, como en su famoso poema Y la nostalgia.
Entre sus obras poéticas: Cielo Recto (1947), Tierra de amapolas (1949), Las sombras amarillas (1949). Y en prosa: Los Títeres (teatro, 1948), Estimado señor Gris (novela, 1967). 

Yo inventé el tiempo
para decir tu nombre.
Porque mi voz lo quiso,
hubo violetas en verano
y glicinas en otoño.
Fui quien modeló el espacio
para dar cabida a tu sombra.
Y porque mis ojos lo pidieron
el cielo cambió de tono.
Indudablemente,
soy la dueña de todo.
("Soy", en Tierra de amapolas, 1948).

sábado, 21 de mayo de 2022

Leyendo el Don Quijote Cap XII. La pastora Marcela y Grisóstomo. Vídeo.

 Capítulo duodécimo
De lo que contó un cabrero a los que estaban con Don Quijote

Habíamos dejado a nuestro caballero en buena compañía, bien comido y atendido en la herida de su oreja, cuando llega un nuevo cabrero con noticias recientes sobre la muerte de Grisóstomo, un estudiante convertido en pastor y del desconsuelo de su enamorada Marcela, que, aunque hija de un hombre rico, también andaba como pastora por esos montes.

La noticia era que había solicitado ser enterrado en el campo, con ceremonia pastoril, por lo que la Iglesia andaba queriendo impedirlo. Sus compañeros querían respetar su voluntad y andaba por ello toda la gente revolucionada mas a lo que se dice, en fin se hará lo que Ambrosio y todos los pastores sus amigos quieren, y mañana le vienen a enterrar con gran pompa adonde tengo dicho; y tengo para mí que ha de ser cosa muy de ver, a lo menos yo no dejaré de ir a verla, si supiese no volver mañana al lugar.

Todos decidieron asistir, no sin antes ponerse de acuerdo sobre quién guardaría las cabras, a lo que se ofreció uno de ellos porque no me deja andar el garrancho ((Cruce de garra y gancho).1. m. Parte dura, aguda y saliente del tronco o rama de una planta.) que el otro día me pasó este pie.

Como sabemos, Don Quijote, de natural curioso, no iba a desperdiciar la ocasión, así que...

Me había planteado si seguir o no, porque el trabajo de hacerlo no parece compensar. Pero ¡qué caray! se hace por amor al arte y para quienes lo veis, sean pocos o muchos, pero...

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domingo, 3 de julio de 2016

Leyendo "Don Quijote". 1ª parte. Cap.10

Capítulo décimo
De los graciosos razonamientos que pasaron entre D. Quijote y Sancho Panza su escudero

Dejamos a nuestros protagonistas bastante malparados, pero Sancho, al contemplar la victoria de Don Quijote, vio la ocasión que ni pintada para reclamar la ínsula que su señor le había prometido. A lo cual respondió Don Quijote: advertid, hermano Sancho, que esta aventura, y las a estas semejantes, no son aventuras de ínsulas, sino de encrucijadas, en las cuales no se gana otra cosa que sacar rota la cabeza, o una oreja menos; tened paciencia, (...)

Sancho le ayudó a subir a Rocinante dándole las gracias, pero Don Quijote no solo no dijo nada más sino que tomó el camino con tanta velocidad que a duras penas podía alcanzarle con su pollino. A voces pidió que le esperase y, haciéndolo su amo, cuando llegó a su lado le dijo:
paréceme, señor, que sería acertado irnos a retraer a alguna iglesia, que, según quedó maltrecho aquel con quien combatisteis, no será mucho que den noticia del caso a la Santa Hermandad, y nos prendan

Pidiéndole su señor que se tranquilizase puesto que nunca nadie había aprisionado a ningún caballero por sus hazañas, se pone presumido:
Pues no tengas pena, amigo, respondió Don Quijote, que yo te sacaré de las manos de los caldeos, cuanto más de las de la Hermandad. Pero dime por tu vida: ¿has tú visto más valeroso caballero que yo en todo lo descubierto de la tierra? ¿Has leído en historias otro que tenga ni haya tenido más brío en acometer, más aliento en el perseverar, más destreza en el herir, ni más maña en el derribar?

Sancho reconoce que poco ha leído sobre eso “porque ni sé leer ni escribir; mas lo que osaré apostar es que más atrevido amo que vuestra merced yo no le he servido en todos los días de mi vida, y quiera Dios que estos atrevimientos no se paguen donde tengo dicho. Lo que le ruego a vuestra merced es que se cure, que se le va mucha sangre de esa oreja, que aquí traigo hilas y un poco de ungüento blanco en las alforjas”.

Y en ese momento es cuando Don Quijote se acuerda del Bálsamo de Fierabrás con tanta fe en su poder curativo que le dice: y así, cuando yo le haga y te le dé, no tienes más que hacer sino que cuando vieres que en alguna batalla me han partido por medio del cuerpo, como muchas veces suele acontecer, bonitamente la parte del cuerpo que hubiere caído en el suelo, y con mucha sutileza, antes que la sangre se hiele, la pondrás sobre la otra mitad que quedare en la silla, advirtiendo de encajarlo igualmente y al justo. Luego me darás a beber solos dos tragos del bálsamo que he dicho, y verásme quedar más sano que una manzana.

Ante prodigio semejante, Sancho está dispuesto a renunciar a su ínsula a cambio de esa prodigiosa receta:  ¿Pues a qué aguarda vuestra merced a hacerle y a enseñármele? Calla, amigo, respondió Don Quijote, que mayores secretos pienso enseñarte, y mayores mercedes hacerte; y por ahora curémonos, que la oreja me duele más de lo que yo quisiera.

Mientras se hace la cura, sigue la conversación, desvariando Don Quijote al ver rota su celada y prometiendo hacer todo tipo de sacrificios hasta conseguir una nueva. Temiendo Sancho, con razón por lo que ya llevaba visto, que eso le afectase a él, comenta: Mire vuestra merced bien que por todos estos caminos no andan hombres armados sino arrieros y carreteros, que no sólo no traen celadas, pero quizá no las han oído nombrar en todos los días de su vida.

No duda nuestro caballero de que eso no será así y lo conseguirán sin que pase mucho tiempo, pero, entre tanto, “dejemos esto para su tiempo, y mira si traes algo en esas alforjas que comamos, porque vamos luego en busca de algún castillo donde alojemos esta noche, y hagamos el bálsamo que te he dicho, porque yo te voto a Dios que me va doliendo mucho la oreja”. 

Creía Sancho que lo poco que llevaba en las alforjas no era comida digna de caballeros, aclarándole su amo que si de comer se trata, no hacen ascos a nada, así que “sacando en esto lo que dijo que traía, comieron los dos en buena paz y compañía; pero deseosos de buscar donde alojar aquella noche, acabaron con mucha brevedad su pobre y seca comida”.

Por el camino se encuentran, cuando se hace de noche, las cabañas de unos cabreros donde deciden pasar la noche, con el desengaño de Sancho y la satisfacción de Don Quijote que considera que se acerca más al mundo de los caballeros durmiendo al aire libre.
Y en busca del merecido descanso les dejamos.

¡Seguimos!